Vino & Letras con Rosa Montero

Algunas veces, no muchas, un grupo de gente desconocida coincide en un viaje y se produce ese efecto que es parecido a un puzzle: todas las piezas, de repente, encuentran su lugar y encajan. Hay quien lo llama magia. Yo lo llamo perriturismo.

Llevo casi un año diseñando planes para humanos y perros, los cuento ya por varias decenas, y en todo este tiempo no he dejado de conocer a seres maravillosos; cada uno de ellos tiene ya un rincón en mis recuerdos. Pero los días anteriores al fin de semana que pasamos este mes de abril con la escritora Rosa Montero estaba nerviosa: ¿pasaría, como siempre, que ese grupo de desconocidos encajarían? ¿Sería Rosa Montero una persona extravagante, exigente, o, como parecía por sus correos electrónicos, demasiado buena para ser verdad?

Todos mis temores se desvanecieron en un segundo, en cuanto Rosa Montero me sonrió desde el coche de Bea y Mara, que la trajeron dede Madrid. El primer día, con ellas y con las argentinas Marina y Silvina, lo dedicamos a recorrer el Miño bajo un diluvio. Fue un día de muchas risas, de mucha agua y en el que visitamos el Ecomuseo de Arxeriz y la bodega Abadía da Cova y en el que hicimos una ruta de románico increíble con María Abuín, de Máis que románico, después de comer maravillosamente en la Rectoral de Castillón. Por la noche se nos unió el resto del grupo en la cena, en la Casa Grande de Rosende, donde estuvimos alojados, y el buen rollo siguió fluyendo, imparable.

El sábado no nos movimos de Rosende: por la mañana aprovechamos un ratito sin lluvia para caminar por la ribera del Cabe, guiados por Araceli Vázquez, que nos acogió después en su bodega, Malcavada, para participar en un taller de cata con la sabia sumiller Mercedes González. Por la tarde, Rosa nos habló en su conferencia del oficio de escribir, dejando boquiabiertos a todos los asistentes. Terminamos un día lleno de emociones con un paseo por Rosende antes de cenar. Y el domingo nos despedimos visitando la bodega Regina Viarum y caminando al mirador de Pena do Castelo, en Doade.

Por supuesto, todos estos planes los hicimos con nuestros perros, TODOS. Y no hubo ni un incidente, ni un problema, ni una sola queja. Porque es posible incluir a nuestros perros en nuestras escapadas de fin de semana o en nuestras vacaciones, sobre todo si venís a hacer perriturismo ;).

Con los recuerdos de este fin de semana todavía grabados en la memoria más cercana, pensamos ya en la segunda edición de Vino & Letras. ¿Alguna sugerencia? 🙂

Aquí tenéis las fotos de este fin de semana increíble (pinchad para verlas en galería) con una mujer luminosa, inteligente, bella y cercana: Rosa Montero.